Mis manías en el juego
Cuando era joven no había nada que me preocupara mucho cuando jugaba al blackjack. Pero ahora que me estoy haciendo mayor me estoy volviendo manioso (O eso es lo que opina mi mujer) y eso se nota cuando voy a jugar al casino. Aquí os dejo mi lista de manias.
No me gusta que alguien entre en mitad de mi partida. Antes no me importaba pero ahora sí. La verdad es que es una manía muy extendida entre los jugadores, a la gran mayoría no le gusta que entre otro jugador en medio de una partida porque “cambia el ritmo de las cartas” y da como resultado que los jugadores pierdan. Pero a mí no me gusta porque como uso el método de contar cartas espero pacientemente a que mi suma salga positiva para apostar y si en este momento entra otra persona tengo que compartir con ella las posibilidades de que toque un premio.
Por las mismas razones que he expuesto antes tampoco me caen bien los jugadores que hacen apuestas múltiples. Si lo hace en el momento en que mi cuenta sale positiva se me llevan los demonios, aunque si lo hacen cuando la cuenta es negativa no me afecta en absoluto.
Algunas veces un jugador me reconoce cuando estoy jugando en un casino y vienen a presentarse y a presumir de cuánto dinero han ganado tras seguir los consejos de mi libro(o tras seguir uno de mis cursos de blackjack). No me molesta a no ser que se dediquen a gritarme desde el otro lado de la mesa o interrumpan mi juego. Si quieres hablar conmigo, acércate y espera a que termine de jugar.
Una de las cosas que realmente no soporto son los jugadores que me quieren enseñar a jugar a las cartas. Dios sabe la de veces que me han echado la bronca por mi forma de jugar. Tengo la costumbre de desviarme de las reglas de la estrategia básica y esto parece sacar lo peor de los demás jugadores que corren a ofrecerme sus sabios consejos. Perdonad amigos sé lo que estoy haciendo de vez en cuando me apetece dar un poco de emoción a mi vida y por eso apuesto cuando según las normas no debo.
Así que a menos que te pida consejos déjame jugar tranquilo con mis manias de anciano.