casino demanda

Demanda al casino por dejarle entrar

Hernán es un ludópata declarado que se ha cansado de perder dinero. Su próxima medida para recuperar parte de su patrimonio económico perdido pasará por denunciar al casino de la ciudad de Rosario por haberle dejado entrar.

Justifica sus acciones debido a que hace algún tiempo formalizó con ellos un contrato de autoexclusión. Sin embargo hace escasos días las puertas del casino se le volvieron a abrir y se dejó en el casino la nada despreciable cantidad de  dos mil pesos (480 dólares)

La ciudad de Rosario no contaba casino hasta hace poco más de una año y Hernán, nuestro protagonista, gastaba su dinero en quinielas, carreras de caballos y otro tipos de apuestas. Según declara aunque perdía dinero era algo soportable por su economia.

imagen de demanda al casino por dejarle entrar

Sin embargo el panorama cambió al inaugurarse el casino local. Hernán comenzó a  perder dinero a espuertas hasta alcanzar la cantidad de 20 mil pesos.

“Algunos días no me dejaban entrar” declara Hernán”. Y ese día me volvía contento a casa porque no perdía dinero”. Tras confesar su ludopatía Hernán firmo una clausula de autoexclusión con el casino para que no le permitieran entrar más. Le tomaron fotografías de su rostro y el acuerdo se cumplió durante más de cuatro meses.

“Estuve un tiempo sin ir pero luego lo volví a intentar y no me dejaron entrar”. Según Hernán cuando le negaban la entrada no daba ningún tipo de problema ni se ponía violento. “Yo sólo me daba la vuelta y me volvía a casa tan contento”.

El pasado jueves intentó volver a entrar en el casino y por distracción de los guardias de seguridad o no consiguió su objetivo. Y volvió a perder mucho dinero.

“Entré y deje allí todo lo que tenía. Perdí dos mil pesos y quiero que me indemnicen económicamente ya que el acuerdo de exclusión no se cumplió. Yo no puedo evitar intentar entrar en el casino por eso pedí que no me dejarán entrar más”¿Tiene razón Hernán o no? Nosotros nos guardamos nuestra opinión y la decisión final queda como siempre en manos de la ley y del juez