Confesiones de un jugador de Atlantic City
Hay algunas personas que parece que han nacido de pie, siempre con la suerte de su lado. Desafortunadamente yo no soy una de esas personas y a Dios siempre le ha gustado gastarme bromas. Así que normalmente siempre he ido alternando subidas y bajadas en los 15 años que llevo jugando a dados en Atlantic City
Los jugadores experimentados siguen normas que les sirven para protegerse de sí mismos. Si eres como yo y no te consideras especialmente afortunado será mejor que te las aprendas y las sigas. Las normas se crean por una razón y normalmente esa razón implica haber aprendido una lección muy dura
Beber mientras se juega, echar a perder buenas oportunidades, jugar sin ganas… es desperdiciar el tiempo. Conozco de primera mano los motivos de porque la primera norma de todo jugador es utilizar dinero que no te importe perder para formar tu bankroll. Yo también aposté demasiado.
He cometido todos y cada uno de los errores que un jugador puede cometer y he sufrido en mis propias carnes las consecuencias de cada uno de estos errores. Esto me ha permitido convertirme en un jugador experimentado y serio.
Y aunque ahora me considero así y ya ha llovido mucho desde mis días de jugador novato, algunas veces recaigo. Nos puede pasar a todos. Lo importante es que te levantes, te sacudas el polvo y vuelvas a la carga.
La única manera de tener éxito en este juego es controlar la tirada, apostar con sabiduría y mantener la cabeza fría en todo momento
He dormido con bellas mujeres en espectaculares suites de hotel en los mejores hoteles de Atlantic City, pero también ha habido días que me ha tocado dormir en la playa, en mi coche o en la estación de autobuses porque no sólo me aposté mi dinero sino también mi coche
Para todos aquellos que aspiréis convertiros en maestros de los dados os digo que practiquéis hasta perfeccionar vuestra tirada, estudies estrategias de apuestas que os hagan superar el margen que se queda la casa y que guardéis el suficiente dinero como para afrontar las subidas y bajadas de la fortuna